10-04-07

La Peregrinación de Aiyyappa


Peregrinaje de un hindú a la cordillera Los Andes

Desde una de las zonas más ricas del mundo en desarrollo espiritual, un hindú que sigue el Siloísmo desde hace treinta años llega a Sudamérica por primera vez para encontrarse con su líder espiritual e inspirarse junto a otros 10 mil humanistas en plena cordillera de Los Andes.


Diego Gerter R.

Que miles de personas peregrinen de distintas partes del mundo a Asia y específicamente a India en busca de una renovación espiritual no tiene nada de raro. Incluso podría decirse que se ha hecho común en los últimos años, ya que cada vez son más las personas que se deciden a viajar. Pero que un hindú haga el viaje opuesto, y decida recorrer la mitad del globo para llegar a América a encontrarse con su líder espiritual, es muy poco común.

Como B.N. Aiyyappa, se espera que otras 10 mil personas de los cinco continentes arriben a nuestro país y a Argentina para participar en las primeras ‘Jornadas de Inspiración Espiritual en la Cordillera de Los Andes’, que convoca “El Mensaje de Silo” entre el 3 y el 5 de mayo. Tal como lo hiciera hace 38 años, en plena dictadura argentina, el líder espiritual del Movimiento Humanista volverá a Punta de Vacas, lugar ubicado en plena cordillera, para encontrarse con los seguidores del pensamiento Siloísta de todo el mundo y entregar un nuevo mensaje, esta vez de reconciliación consigo mismo.

Pero ¿qué hace que un hindú siga un pensamiento proveniente de América, un continente que no tiene prácticamente ninguna tradición espiritual comparado con India, que posee más de 188 religiones, mil 100 millones de habitantes y una multiculturalidad como pocos lugares en el mundo?

“Lo que sucede es que el hombre común sigue patrones que muchas veces ni siquiera comprende. En India no se estudian los libros sagrados en el sentido de cuestionar lo que dicen, simplemente se repiten. Pero al estudiar a Silo, se puede comprender que en todas las cosas hay un sentido. Muy poca gente se preocupa sobre el futuro de la humanidad, Silo es uno de los que no sólo se preocupa de lo que pasa en su país, sino que en la humanidad completa”.

Aiyyappa ingresó al Siloísmo hace más de treinta años. Fue precisamente con un chileno, Jorge Huneeus, hoy su gran amigo de casi toda una vida, con quien Aiyyappa conoció y profundizó ‘La Mirada Interna’, una de las primeras obras que regó Silo por el mundo. En aquella ocasión, fue Jorge quien viajó a la India. Hoy, ambos se reencuentran en Chile y juntos se preparan para las jornadas de mayo.

“Fue ‘La Mirada Interna’ lo que me permitió comprender lo que estaba ocurriendo en India. El humanismo no se trata de técnicas, sino que es algo que surge desde adentro. Cuando comencé estaba solo y parecía imposible la tarea de dar a conocer este mensaje. Pero transcurridos los años y al ver que hay más de 50 mil personas en distintas partes de India que participan de esto, tengo la confianza que de aquí a veinte años esto va a ser mucho mayor”.

-¿Por qué se decidió a venir a Sudamérica en este momento de su vida?

-Porque tenía conocimiento de que se iban a realizar estas jornadas, entonces hice calzar mi viaje con la visita a Jorge, para poder compenetrarme y participar de esto. Son cosas que he estado meditando durante algún tiempo. Tenía la urgencia de ir al pueblo natal de Silo, donde todo comenzó y ver, en su ambiente, qué fue lo que lo motivó a hacer lo que hizo.

-¿Cree que el potencial de desarrollo espiritual en América Latina es muy distinto del que existe en India?

-Siento que hay desarrollo espiritual en mucha gente acá. Cuando veo la tradición prehispánica de Latinoamérica, siento que se ha perdido algo que debe ser recuperado, porque es parte de nuestros ancestros comunes.

-¿Considera que la falta de desarrollo espiritual en América esté condicionada por la imposición de la cultura occidental?

-Sí, porque hicieron que la gente se viera en la necesidad de luchar por sobrevivir. Si logran encontrar la felicidad, seguramente que hay mucho camino por delante y este potencial lo he encontrado en todos los pueblos que me ha tocado conocer, en particular en los países en desarrollo. La gente ha mirado hacia fuera durante mucho, es hora de mirar hacia adentro.

-¿Cree que la apertura espiritual en India ha sido un factor determinante para que el Siloísmo se desarrolle como en ningún otro lugar?

-Sí, porque toca diversos campos que manejan o tienen que ver con distintos líderes religiosos. Entonces si cualquiera de estos líderes religiosos toma el mensaje, lo puede llevar a sus comunidades. Por eso, creo que tiene mucho futuro en la India y en países de África.

-¿En qué ha consistido su trabajo con el Siloísmo en todos estos años?

-Comencé trabajándolo en mi propia experiencia, pero en la medida en que fui teniendo registros, fui empezando a impartirlo a otra gente en otros lugares. Lo que fue bueno para mí pensé que sería bueno para los demás.

-¿En qué lugares ha transmitido el Siloísmo?

-Comenzamos en Bombay, pero donde más logramos desarrollo fue en el estado de Bihar, en las montañas de Madhubani, que queda al este de la India. Pero también lo hemos transmitido en otros cuatro estados, incluyendo Nueva Delhi, la capital.

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-¿En qué forma cree que el Siloísmo puede contribuir a cambiar el futuro de la Humanidad?

-Las reglas de oro sobre las que se basa nuestro pensamiento, la no-violencia y la no-discriminación, y nuestros ejes centrales, que el ser humano es el centro del universo y tratar a los demás como quieres que te traten, están en casi todas las religiones y culturas. Si esto se comprende de la manera correcta y cada ser humano se concientiza y actúa según estos puntos básicos, no deberíamos tener graves problemas de convivencia en la sociedad.

-En uno de sus últimos discursos en Punta de Vacas, Silo dijo que habían fracasado en materia de humanización ¿Cómo interpreta esto?

-En el pasado, si bien muchos propusieron valores humanistas, no entregaron a los individuos las herramientas necesarias para que reflexionen, ni para que discutan temas sociales. Hoy Silo propone ambas cosas: discute tus propios problemas y descarta lo que no necesitas y, socialmente, toma un medio y ve qué se puede desarrollar en ese medio. Si este tipo de introducción se realiza en todo el medio, en un período de tiempo, las cosas empiezan a cambiar y todo va en dirección de la humanización.

-¿Qué tan importante es Silo para el humanismo? ¿Podrá subsistir cuando él ya no esté?

-Silo ha hecho una cosa muy bien. Nunca se ha puesto en una postura de Gurú, organizando todo. Él deja que cada nación se desarrolle por sí misma, él sólo da la idea. No se mete en cómo cada uno va desarrollándose. Simplemente es una referencia, como muchas veces en las culturas hay referencias. Estoy convencido en que la dirección ya está dada, la gente sabe lo que tiene que hacer y no va a haber ninguna calamidad una vez que él se vaya.

-¿Cuáles son sus expectativas para las próximas ‘Jornadas de Inspiración Espiritual’ en mayo?

-Creo que no hay que tener expectativas. La gente viene de todas partes del mundo para reconciliarse con problemas personales no resueltos y en su búsqueda interior. En un lugar como al que vamos a ir, arriba en la montaña, si todos tienen esa actitud de meditar sobre sus problemas y de reflexionar sobre sí mismos, entonces vamos a aprovechar un ámbito mucho mayor, apropiado para este tipo de desarrollo. Al terminar, cada uno regresará a sus puntos de origen con esa energía acumulada. Podría parecer egoísta, pero tiene un efecto muy grande que puede repercutir en toda la sociedad. Es importante que una mínima parte de la población tenga esta actitud, porque eso mantiene el balance en el mundo.




Hitos del Siloísmo

4 de mayo de 1969. Primera exposición pública de Silo, conocida como “La Curación del Sufrimiento”, se realizó en la cordillera de Los Andes en Punta de Vacas.

4 de mayo de 1999. Silo volvió a hablar en Punta de Vacas después de 30 años de haber fundado el Movimiento Humanista.

4 de mayo de 2004. 5 mil personas de todo el mundo fueron hasta Punta de Vacas a escuchar a Silo en la celebración del primer aniversario de ‘El Mensaje’.

¿Quién es Silo?

Mario Rodríguez Cobos (Silo) nació en Mendoza el 6 de enero de 1938. Su pensamiento comenzó a circular hace casi cuatro décadas en distintas partes del mundo, comenzando por Latinoamérica. Hoy su ‘Mensaje’ recorre el planeta propagando que una nueva espiritualidad está naciendo.

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