Entrevista a Tomas Hirsch
Tomás Hirsch
"Son muchos los que se han des-ilusionados de la Concertación"
(Por Francisco Martorell)
El dirigente humanista, ex candidato presidencial del Juntos Podemos, alcanzó los 7 puntos en las encuestas y dice que está dispuesto a postular nuevamente a La Moneda en el 2009. "La gente valora que se intente ser coherente entre lo que en un momento se planteó y lo que se está haciendo", señala. A 38 años de la reunión en Punta de Vacas, cuando Silo sentó las bases de la Comunidad, Hirsch repasa estas 4 décadas y dice cuál es el perfil del siloísta hoy
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Cuando se realizó esta entrevista, Tomás Hirsch se disponía a viajar a Punta Vacas, como el 4 de mayo de 1969, con la idea de oír en directo el mensaje de Silo y, en su calidad de vocero latinoamericano del humanismo, reunirse con otras 10 mil personas en una "jornada de inspiración espiritual" a los pies del Aconcagua, en plena cordillera de Los Andes.
Durante tres días, en el mismo lugar de hace 38 años, los humanistas recibirán el mensaje de Silo.
Entre ellos, estará el ex candidato presidencial del Juntos Podemos y quien, según la encuesta del Centro de Estudios de La Tercera, acapara el 7 por ciento de las preferencias de los chilenos, con vistas a las elecciones de 2009.
Antes de Punta de Vacas, Hirsch fue a Venezuela, donde participó entre el 27 y el 30 de abril en la cumbre de gobiernos y movimientos sociales por la Alternativa Bolivariana para nuestros pueblos (ALBA).
Sobre éste, dice, que "de verdad hay un proceso de integración latinoamericana del que Chile está completamente ausente, que ya no es únicamente declarativo si no que tiene efectos muy concretos en la economía y en la organización social, efectos en proyecto de integración energética con el petróleo y el gas natural, en la integración vial, ambiental, me parece importante que el ALBA se va convirtiendo poco a poco en una alternativa creciente. Y la ausencia de Chile es notoria y desde mi punto de vista absolutamente inadecuada", sentencia.
Luego, vino el 1 de mayo, marchó por Santiago, llamó a los trabajadores y jóvenes "a organizarse para construir un Chile digno donde se respeten a las personas y se garanticen derechos que aseguren una nueva legislación laboral que proteja los trabajadores por sobre los capitales" y, además, apuntó sus cañones contra la CUT, a quien acusó de "conformarse con pequeñas migajas".
Han pasado casi 40 años desde que Silo hablara en Punta de Vacas, mucha agua ha corrido bajo el puente, ¿cuánto han cambiado ustedes?
Diría que hemos ido reforzando el planteo inicial, de transformación personal y social simultáneamente, donde percibimos que el mundo avanzaba hacia la violencia y la deshumanización, lo que se ha ido confirmando con los años.
Se ha hecho más necesario que nunca, entonces, construir un movimiento que contribuya a transformar esta verdadera bomba de tiempo en la que estamos metidos.
Hemos cambiado en el sentido que hemos crecido porque nos hemos expandido a todo el planeta, y organizado en partidos políticos, organizaciones sociales, culturales, fundaciones y también desarrollando el mensaje de Silo con lo profundo.
¿Tienen mejor prensa que en esos años cuando fueron muy maltratados?
Fuimos maltratados en un país al sur del mundo bastante insignificante en el papel mundial. En otros cien, nunca tuvimos una campaña de ese tipo. En ese país los grupos más reaccionarios vinculados con la Iglesia Católica y con El Mercurio se dedicaron a desprestigiarnos porque la crítica que hacíamos les llegaba en lo más profundo, puesto que se discutía la organización de la sociedad tan hipócrita que ellos impulsaban.
¿Cual es el perfil del siloísta hoy?
Es una persona que busca la coherencia en su vida y esa coherencia se expresa en hacer coincidir lo que piensa, lo que siente, con lo que hace; tratar a los demás como quiere ser tratado y vincular su acción del mundo con su transformación personal, lo que hoy no ocurre en ningún tipo de organización ni de tipo político ni social que se están transformando cada vez más.
¿Fue un movimiento que impactó a la juventud, hoy cree que sigue siendo igual?
Ha trascendido de ser un movimiento de una sola generación. Nuestra visión es que los procesos históricos se mueven por una dialéctica generacional. No creemos que sea la dialéctica de clases las que mueven las historias, creemos, al igual que Ortega y Gasset, que son las nuevas generaciones las que -buscando poner un nuevo paisaje social- desplazan las anteriores. Así la mayor resonancia del humanismo y el siloísmo las encontramos en las nuevas generaciones. Y como hemos crecido, eso mismo ha ido significando que la gente que participa va desde 80 años hasta jóvenes.
¿En este último tiempo, usted, está más dedicado al movimiento que al Partido Humanista?
En absoluto. Voy a esto de Punta de Vacas como un paréntesis para tomar contacto con lo más profundo, con lo sagrado, con lo que me impulsa y da sentido en la vida. Pero estoy muy vinculado a la actividad política, en dos campos, por un lado he continuado recorriendo el país dando cientos de charlas en lo que va del año, en universidades sobre todo. Pero no he tenido gran cobertura de los medios de comunicación, principalmente de los más grandes, es decir, de la televisión. He trabajado con el mundo sindical, organizaciones culturales, sociales, con los Podemos a nivel de bases, pero al mismo tiempo estoy impulsando un proyecto de integración latinoamericana que me ha tenido viajando bastante por la región. He estado en múltiples ocasiones con Evo Morales, Daniel Ortega, Correa en Ecuador, vengo llegando de la reunión del ALBA en Venezuela. Porque me parece que hoy en día eso es de gran prioridad y Chile está muy ausente de la integración latinoamericana.
¿Toda esa actividad explica su alza en las encuestas?
Me parece destacable aparecer en un 7 por ciento en las encuestas, lo que no se condice con el mínimo espacio que nos han dado los medios de comunicación más grandes del país. Por lo tanto, no cabe duda que, si pudiésemos estar permanentemente en las encuestas y que se difunda lo que estamos planteando: nuestras trabajos, denuncias y propuestas, ese respaldo a su vez aumentaría. Pero por otro lado, es un reconocimiento a lo que se ha intentado hacer: estuvimos con los pingüinos, permanentemente contra el Transantiago, estuvimos con los mineros del cobre… yo creo que la gente valora que se intente ser coherente entre lo que en un momento se planteó y lo que se está haciendo.
¿Cuánto lo ayuda el mal momento de la Concertación?
Creo que hoy día son muchos los que se han des-ilusionados de la Concertación. Que son los que estaban ilusionados, yo no lo estoy, porque nunca me ilusioné. Pero indudablemente había muchos que sí se habían ilusionado con Michelle Bachelet, porque era mujer, era un cambio, otro lenguaje, porque planteó un gobierno ciudadano, pero este no ha sido un gobierno ciudadano para nada, de hecho ha sido el más desconectado de las personas de la Concertación.
No olvidemos que en el conflicto con los estudiantes, ella no tuvo ni una sola conversación con los estudiantes, fue como la reina Isabel. Y eso ha seguido hasta ahora, en definitiva un gobierno que está completamente secuestrado por "Expansiva", una corporación neoliberal enquistada dentro de la Concertación. Es un gobierno que no tiene nada que ver en la práctica con lo que ofreció en su momento y eso obviamente le pasa la cuenta.
¿Nada para rescatar?
En todo gobierno hay algo bueno que destacar y, obvio, que en este también. Por lo pronto que nos liberamos de ese papá autoritario y retador. En segundo lugar, es que desordena el naipe de la política chilena. Mujer separada, madre soltera, hija de un ejecutado político, que vivió el exilio y eso simbólicamente tiene relevancia.
¿Y qué es lo que más ha faltado?
Un compromiso efectivo con la transformación estructural del país. Vengo llegando de una reunión en Venezuela y extraño en Chile que no se sume a un camino de transformaciones, de recuperación de sus recursos naturales, de darnos una constitución democrática y no todavía la misma que tenemos desde Pinochet. Se hecha de menos una cosa más resuelta con más ganas, más orientada a devolverle los derechos a la gente.
¿Qué pasa que la gente tampoco reclama a fondo por esos derechos?
Ese es un tema bastante de fondo, que escapa los marcos de una entrevista, tiene que ver con un lío sociológico que hay acá, tiene que ver con un autoritarismo que caló muy hondo, donde la gente terminó muy temerosa y ese miedo traspasó a las nuevas generaciones. Por ejemplo, cuando llamé a la campaña de desobediencia civil del "yonopago.cl" en el Transantiago, mucha gente me decía "usted tiene razón en todo lo que dice pero hay que pagar, ¿cómo no vamos a pagar?". Y están siendo llevados como corderos al matadero pero de todas formas hay que pagar, esa sumisión, humillación del poder establecido, es lo que creo yo y espero, poco a poco ir eliminando.
Hay periodistas franceses, polacos que me dicen que les llama la atención la aceptación del sistema del Transantiago sin decir nada. Pero creo que tiene que ver con el autoritarismo que se inició en la dictadura y que ha continuado.
Pero pese a ello hay esbozos de una mayor participación, pingüinos por ejemplo…
Por eso soy optimista y creo que es algo que se va transformando. Lo de los pingüinos es significativo por más que después se les haya tratado de -y hasta cierto punto logrado- dividir, fragmentar y farandulizar ese movimiento. Hay una expresión que comienza a tomar vuelo pero tiene que ver mucho también con los contextos histórico sociales, hoy en América latina se crea un nuevo movimiento revolucionario, pero es un momento de búsqueda de los pueblos de un nuevo camino de respuestas y eso llega también acá a Chile, las nuevas generaciones ven lo que pasa en Bolivia, ven estas nuevas formas, ven lo que está pasando en Ecuador y eso de cierta forma llega acá y va tomando forma.
¿Es optimista también con el proyecto de ley electoral que se discute en el congreso?
No, en absoluto, creo que hablan de modificar el sistema electoral pero a la hora de votar, sacan la calculadora y ven que les conviene dejarlo tal como está. Y se las arreglan para que algunos queden de chicos malos mientras otros rasgan las vestiduras con un discurso muy bonito. Creo que no va a cambiar y si cambia va a ser a la chilena, un sistema binominal corregido, alguna asquerosidad de ese tipo. Pero siempre se farrea la posibilidad de hacer las cosas bien. Aquí el tema debiera ser la discusión entre sistema binominal o proporcional. Y no el sistema binominal o un engendro del binominal con un par de diputados de propina, eso me parece impresentable…
Pero en el caso de que vayan esos diputados de propina ¿Uds. aprovecharan esa oportunidad?
Nosotros hemos participado de todos los procesos electorales, pero no en función de ver si nos cae la propina o no, si no que porque creemos que es importante que exista una alternativa. También, para que no se diga que la gente no tiene otra alternativa, porque la tiene. Hemos presentado candidatos, programas de gobierno, propuestas locales. Pero, me parece, la propuesta del gobierno es insuficiente. Y si me dicen que si presentan una reforma diferente a esa no sería aprobada por la derecha, fortalece la tesis que aquí se está gobernando para ellos.
¿Va a insistir en su candidatura presidencial?
Eso no depende sólo de mí. Yo no creo en las aventuras personales. Si me preguntas si estoy dispuesto, por supuesto que sí, pero eso obedece a procesos, sino a organizaciones sociales, a partidos políticos.
Pero el 7% de la última encuesta le deja la primera opción…
A mí me gustó ser candidato presidencial, fue una experiencia que me enriqueció muchísimo y que me permitió mostrar una propuesta. Estaría feliz de ser candidato nuevamente, pero yo no quiero ser candidato eternamente, quiero ser Presidente de la República. Porque creo que hay cambios muy concretos que se deben hacer en Chile. Ahora, si la izquierda en conjunto cree en otro candidato, bueno, muy bien también, lo importante es que presentemos una alternativa y que construyamos la unidad de la izquierda. Eso para mí es lo central.














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