Mujeres, Activas agentes de Transformación social
la pared pertenece a "el pozo",un ex-centro clandestino de detención
Ahora que se acerca una nueva Regional Humanista,en Bolivia-Noviembre 2007, me pareció adecuado rescatar lo que dijimos las mujeres , en la Regional de Sao Paulo.

En nuestra Historia reciente, las mujeres de todos los continentes, muchas de ellas aún recordando y llorando a los seres queridos que perdieron, se unieron, se organizaron y decidieron luchar junto a las nuevas generaciones por impedir el retorno de los diversos tipos de dictaduras que tantas muertes, encarcelamientos y persecuciones han causado a nuestros pueblos . Gobiernos violentos e inhumanos que han arrasado con la vida y la obra de millones de seres humanos.

Para las mujeres, incluso por encima de otras consideraciones ideológicas, el dar la vida y defenderla resulta un acto consustancial con nuestra naturaleza. Por ello nunca hemos dejado de luchar, pues muy pronto las realidades de la historia nos hicieron comprender que la paz demora a veces demasiado en llegar . El imperio no se detiene organizando, financiando y realizando invasiones, acciones represivas en su propio país, ocupación de territorios, bloqueos económicos, chantajes políticos; persiguiendo y encarcelando a luchadores por los derechos civiles, por la independencia y la soberanía de sus pueblos, promoviendo golpes de Estado, apoyando a los dictadores con muchos medios, incluyendo especialistas de tortura y apañando acciones terroristas desde sus propias ciudades y Estados.
En estos tiempos de globalización neoliberal el imperio reafirmado en sus planes expansionistas ha aumentado y hecho más destructor su armamento y asistido por las peligrosas nuevas tecnologías de la guerra, de la información y las comunicaciones, se ha erigido en regente, en nuevo amo del mundo. Se ha constituido en el imperio con el mayor poderío económico, militar, mediático y tecnológico, acumulado a través de la imposición de una política de rapiña, de saqueo, de violencia, que ha arrojado a la mayoría de los habitantes del planeta a la pobreza y la indigencia.

Las mujeres conocen bien las calamidades provocadas por ese modelo neoliberal, porque constituyen la mayoría entre los excluidos, entre los analfabetos, entre los grupos vulnerables, entre los desamparados, entre los pobres de la tierra.
En el creciente movimiento de mujeres ya no quedan dudas, incluso entre quienes en algún momento pudieron tenerlas:
-Acerca del origen de la desigualdad y la discriminación de las mujeres en la sociedad y en la familia,
-La falta de voluntad política, de acciones y recursos para promover el despliegue de sus potencialidades,
-De la imposibilidad de disfrutar de todos sus irrenunciables derechos humanos, incluida la posibilidad de construir las condiciones jurídicas, sociales, económicas y culturales para alcanzar la igualdad social entre los géneros.

Indudablemente, las verdaderas causas actuales de la desventajosa situación en la condición jurídica y social de las mujeres se ubican no en cada hombre, sino en el injusto orden social que prevalece en la mayoría de los países y en los impredecibles efectos de la pretensión de imponer una dictadura militar mundial que actúa impunemente, asentada en la fuerza bruta, el poder económico de los grandes
consorcios, principalmente de los armamentistas y petroleros, de la potencia imperial.
Hace mucho tiempo que las mujeres identificamos la esencia racista y sexista de este neoliberalismo, porque nos excluye, considerándonos objetos de mercado, condenadas a la desigualdad de esa doctrina que potencia la injusticia y la irracionalidad.
Discriminadas por el solo hecho de ser mujeres, diversas y luchadoras,negras,blancas, mestizas, indígenas, porque este sistema siempre ha postulado la superioridad de una élite como concepción, ahora no solo a escala económica, de poderío militar y tecnológico, sino de género.

El neoliberalismo es la máxima expresión del sexismo, como lo demuestra el hecho de que en los países más desarrollados, aún en los de las metrópolis imperiales, las mujeres no han alcanzado la igualdad, ni siquiera en el plano jurídico. Siguen siendo consideradas como propiedad, como objeto sexual, cautivas del consumo y del dinero, víctimas de la violencia sexual y de una opresión que provoca ya extendidas y graves enajenaciones.
Pero indudablemente, aún en esas difíciles circunstancias, hoy las mujeres luchan por ocupar los espacios que les corresponden por derecho propio y se van transformando cada vez más en activas protagonistas para cambiar su situación y condición.
En todos los continentes, allí donde se expresan las opiniones colectivas, en la primera línea de las multitudinarias marchas pacifistas, hemos visto rostros femeninos decididos, criterios firmes, repudio por el agresor, conciencia clara de que ahora, para las mujeres, el ¡No a la guerra! equivale a un ¡No a una dictadura mundial!. Porque en cualquier lugar las mujeres comprendemos que la violencia del sistema no es un fantasma, es otra vez una dramática y peligrosa realidad.
Desde 1967 las superpotencias, crearon una nueva zona de conflicto en función de sus intereses económicos en Medio Oriente.
¡Sus bombas inteligentes asesinaron a miles de niñas y niños con sus madres, en Afganistán, en Irak y ni hablar de nuestra América Latina!
Las mujeres latinoamericanas y caribeñas no podrán olvidar a los asesores de la muerte , que designados por el imperio entrenaron a torturadores y represores en aquellos años de brutal fascismo en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina.

Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, como las de muchos otros países de nuestra región, todavía buscan las huellas de sus hijos, de sus nietos. ¿Creen que podremos olvidar a las jóvenes madres que fueron sometidas a la crueldad de que les robaran sus hijos en sus propias entrañas al ser asesinadas?. ¿Creen que se ha logrado borrar el luto, el dolor de tantas familias que no conocen siquiera dónde reposan los restos de sus muertos?
Todo este cuadro refleja el grado de demencia de un sistema que para imponerse no tiene otras armas que el violentar y destruir. Esto que digo es solo una muestra y ligero recordatorio de cómo opera esta ideología inhumana en esta prehistoria humana.

Y a pesar de todo eso, una vez mas se alzan las mujeres , dispuestas a luchar por construir una Nación Latinoamericana, justa, coherente y compasiva.
Que triunfe la paz sobre la guerra, la vida sobre la muerte, depende también de nosotras!

¡Que no se caiga el porvenir, que no perezcan los sueños que han llegado a realidades, depende también de nosotras!
De la mano de las mujeres latinoamericanas sé ira tejiendo el mito de este continente, vital, pleno, generoso.

Nosotras las mujeres humanistas tenemos como misión construir un continente humano, vigoroso, solidario, incluyente, de tal modo que el mito de nuestro continente sirva de guía a las generaciones que vendrán mostrando al mundo que una nueva historia es posible.
Y somos las mujeres negras, indígenas, blancas, mestizas las que daremos impulso desde nuestros lugares a la construcción de este nuevo mundo, cuyo valor central sea "el ser humano".
No sólo trabajaremos en lo social sino en nuestros hogares enseñando esos valores a nuestros hijos para que ellos también expandan esa nueva visión de la vida y se transformen en luchadores junto a nosotras en todo el quehacer social".
Les enseñaremos el valor de la solidaridad, de la coherencia y de la compasión. Los animaremos a tratar a los demás como quieren ser tratados ellos. Los formaremos en sus virtudes y así aprenderán a valorar la vida en todas sus maravillosas expresiones.














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